
Facundo Bartolo Salazar
Martínez de la Torre, Ver.- Los retrasos en la expedición de constancias de situación fiscal afecta a contribuyentes en general, independientemente de que se trate de personas físicas o empresas, pues esa problemática ocasiona contratiempos en otros trámites que se deben hacer ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT), por lo que el clamor generalizado es que esa dependencia agilice su funcionamiento, porque en algunos casos no sirve de mucho que los usuarios tengan toda la intención de cumplir con sus obligaciones, si sus esfuerzos se ven frustrados a causa de las trabas que son muy frecuentes al interior del propio SAT, y lo más urgente en estos momentos es que haya facilidades para cambiar a la nueva versión de la firma electrónica 4.0, manifestó Javier Hernández Olarte, titular de un despacho contable.
Explicó que “una vez que se han registrado, los contribuyentes pueden solicitar al SAT su constancia de situación fiscal, pero resulta que si este último trámite se retrasa, pues definitivamente no puede cambiar a la nueva versión de firma electrónica 4.0 misma que en breve será usada por los contribuyentes”.
Mencionó que si los contribuyentes no se ponen al corriente en el cambio a esa versión de firma electrónica entonces no podrán ni siquiera llevar a cabo sus declaraciones, de tal manera que el SAT les puede imponer multas, aun cuando existe el pleno conocimiento de que esos contratiempos que se dan son ocasionados al interior de la propia dependencia federal.
Hernández Olarte reconoció que en esos casos, los contadores pueden interponer recursos en favor de sus clientes para que el SAT les retire las multas que no se justifican, pero sostuvo también que todo ello lleva un proceso que desafortunadamente no tendría razón de ser.
Sin embargo, comentó que de momento no hay más opciones que seguir soportando ese tipo de situaciones, hasta que llegue el momento de que el SAT regularice su funcionamiento. Lo anterior, sabiendo que ni siquiera se ha resuelto el problema de las citas, lo cual también retrasa toda una serie de trámites que se vuelven un dolor de cabeza para los contribuyentes.