2 de Abril de 2025
 

Tercera parte de los mexicanos duermen mal

 

 

 

ULISES URIBE/EL UNIVERSAL

CIUDAD DE MÉXICO.- De acuerdo con diversos especialistas y estudios, 30% de los mexicanos duermen mal, y quienes más sufren con los trastornos del sueño, son las mujeres entre los 25 y los 30 años. Además, se han detectado que el descansar mal puede generar afecciones graves como cáncer, diabetes, enfermedades neurodegenerativas, obesidad y sobrepeso, entre otras.

Leslie es una mujer diagnosticada con apnea obstructiva del sueño en grado severo. Padeció de los trastornos del sueño desde que tenía 20 años, pero nunca se atendió sino hasta 20 años después "porque lo tenía muy normalizado". Diariamente se dormía a las 10 de la noche y su enfermedad la hacía despertarse tres o cuatro veces durante la madrugada. Por la mañana, despertaba cansada, con dolor de cabeza y con somnolencia, pero como en el transcurso del día ésta disminuía, no le tomaba importancia.

Roncaba, al punto de que su familia no quería dormir con ella porque les parecía molesto. Jamás pensó que padeciera apnea del sueño, hasta el día en que la falta de respiración mientras dormía fue más severa, lo que la obligó a diagnosticarse en el Instituto Mexicano del Seguro Social, donde, después de tres meses de insistencia, logró que la sometieran a una polisomnografía dividida, porque de plano ya no dormía.

El diagnóstico de los médicos fue preciso: "Eres una persona a la que le hace daño dormir". La situación no era menor; mientras dormía, Leslie dejaba de respirar alrededor de 28 minutos durante la noche, lo que, tras el tratamiento, la llevó a utilizar un CPAP, un aparato que a través de la presión de aire mantiene las vías respiratorias abiertas al dormir, el cual debe cargar para todos lados, pues la apnea no se cura, únicamente se regula.

Su padecimiento no sólo afectó su salud, sino también su vida personal y laboral, porque la apnea la llevó a desarrollar somnolencia diurna severa, una afección casi equiparable a la narcolepsia, que provoca quedarse dormido en cualquier lugar.

Consecuencia de ello, muchos de sus compañeras y compañeros del trabajo se burlaban de ella y aunque cumplía con su trabajo y sus metas, "las personas eran muy severas, porque como no estás visiblemente enfermo y la gente no sabe cómo duermes, asume que no tienes nada".

Previo a su medicación, Leslie dormía en promedio una hora y cuarenta minutos. Hoy recuerda el primer día en que tuvo un sueño reparador como "uno de los más felices de mi vida", porque, dice, en 20 años nunca supo qué se sentía despertar con la claridad mental y sin dolor de cabeza. Ahora despierta en "modo normal", lo que le permite ejercitarse por las mañanas y estar despierta y sin somnolencia todo el día.

Si bien luego del tratamiento reconoce que "te cambia la vida atenderte", subraya que los costos de estos procedimientos son muy elevados y atenderse en instituciones de salud públicas se vuelve un "calvario" por los procesos burocráticos para la adquisición del equipo necesario.

Actualmente, sumado al uso del CPAP, pone en práctica algunos hábitos de higiene del sueño antes de irse a la cama, los cuales están enfocados en lograr un sueño más reparador, como evitar el tabaco, el alcohol, el café y el refresco después de las siete de la noche; no ingerir comidas irritantes o "llenadoras"; realizar algún ejercicio relajante antes de dormir como leer o hacer yoga y establecer horarios regulares para acostarse y levantarse.

Ante la normalización de este tipo de trastornos, Leslie considera que hay mucho estigma y desinformación respecto al tema y remarca que hace falta mayor sensibilidad, empatía y educación en torno a estas "enfermedades invisibles", "porque hay mucha gente a la que conocer más información le puede salvar la vida".

Frente a ello, hace un llamado a la conciencia social para que las personas sean más comprensivas con estas enfermedades "que parecían que son de risa o que no son serias" y las invitó a poner en práctica hábitos de higiene del sueño para su mejoramiento.

"Hay que entender que el cuerpo funciona de una manera y si tú no le das su descanso vas a tener problemas que se pueden generar no sólo físicamente sino también socialmente", concluye.

 

30% DE LOS MEXICANOS CON TRASTORNOS

 

Yoaly Arana Lechuga, doctora en Medicina del Sueño y coordinadora del Centro Neurológico y de Sueño, advierte que el panorama sobre cómo duermen los mexicanos no es alentador, pues se calcula que cerca de 30% de éstos sufren algún trastorno de sueño.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Arana Lechuga detalla que durante la pandemia por Covid-19 los trastornos de sueño se incrementaron, siendo las poblaciones más afectadas mujeres adultas jóvenes entre 25 y 30 años.

En ese sentido, precisa que este aumento se debió a la carga de actividades que se presentaron en la pandemia para las mujeres, como el cuidado cotidiano de los hijos, la supervisión de clases y tareas y la violencia intrafamiliar que, de la mano, elevó el insomnio.

Aunado a ello, la especialista asegura que no dormir el tiempo suficiente se puede relacionar prácticamente con cualquier enfermedad, "porque mientras estamos dormidos se regula el sistema inmunológico, que nos va a defender ante cualquier proceso viral, bacteriano y proceso patológico, y el cual se va a deteriorar si yo no duermo adecuadamente".

Óscar Sánchez Escandón, presidente de la Sociedad Mexicana para la Investigación y Medicina del Sueño, coincide en que los trastornos de sueño pueden ir desde leves o moderados hasta severos o graves dependiendo de la intensidad con que se afecte la calidad de sueño y cuya alteración está relacionada con enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, dependencia de sustancias, sobremedicación, entre otros.

Entrevistado por "El Gran diario de México", Sánchez Escandón abunda en que la apnea del sueño es uno de los trastornos más graves en el espectro, porque no sólo afecta la integridad del sueño durante la noche, sino que conforme avanza el tiempo afecta diferentes órganos como el corazón, el sistema nervioso central, la respuesta de la microbiota intestinal, el sistema urinario, etc., los cuales, al acumular fallas, condicionan un incremento en enfermedades.

Por otro lado, Arana Lechuga también sostiene: "nos podemos enfermar más de lo que sea, simplemente por el hecho de no dormir" y enfatiza que dormir mal representa un riesgo para desarrollar enfermedades neurodegenerativas.

"Mientras estamos despiertos algunos productos de desecho que se van acumulando en el cerebro pueden llegar a ser tóxicos si llegan a niveles altos. Y mientras estamos dormidos estos productos, estas proteínas se limpian del cerebro, literalmente salen del sistema nervioso central para evitar que se acumulen en el cerebro", dice.

Al respecto, Sánchez Escandón coincide en que ello se debe a la falla del sistema glinfático, un mecanismo de limpieza cerebral, el cual se ve afectado si no dormimos debidamente y que nos van a llevar a desarrollar con mayor facilidad enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer o Parkinson.

De acuerdo con Arana Lechuga, las personas que no duermen bien también tienen mayor riesgo a desarrollar cáncer, en el caso de las mujeres de seno y en el caso de los hombres de próstata, ello por los horarios inadecuados de sueño, los turnos rotatorios o por quienes trabajan en horarios nocturnos.

Además, agrega que no dormir lo suficiente puede desarrollar enfermedades cardiovasculares y endocrinas como la diabetes, "porque el metabolismo del azúcar es mucho más eficiente mientras estamos dormidos".

A la lista de enfermedades generadas por el mal dormir se suma el sobrepeso y la obesidad, pues, según la doctora en Medicina del Sueño, cuando estamos dormidos se regulan un par de hormonas relacionadas con la saciedad y el apetito, por lo que cuando no dormimos suficiente existe un aumento de la liberación de grelina, una de las hormonas que genera apetito, mientras que la leptina, la hormona que genera saciedad, se disminuye.

"Estas dos hormonas se invierten completamente generando que a mí me dé más hambre y no sólo eso, que cuando empiece a comer mi saciedad va a tardar más tiempo en llegar. Entonces está íntimamente relacionado con problemas endocrinos, crónicos y con sobrepeso y obesidad", puntualiza.

Ante este panorama, la especialista afirma que una de las principales causas de los trastornos de sueño es la desinformación, porque se piensa que algunos síntomas que sugieren la presencia de éstos son normales, como los ronquidos.

"Pensamos que roncar es normal, entonces consideramos que no es un dato de alarma para buscar a algún especialista, a diferencia de otras patologías, que, si a lo mejor me duele la cabeza o tengo cualquier otro síntoma, pues es fácil identificar que no es normal y voy al doctor", indica.

"De repente pensamos que despertar y estar cansado es normal, que luchar contra la somnolencia todo el día para tratar de funcionar y no quedarme dormido es normal y eso se debe a la desinformación, porque si la gente supiera el impacto que tiene sobre su salud física y mental no dormir, definitivamente buscaría dormir más", añade.

Asimismo, destaca que "el sueño de la gente antes de las redes sociales era uno, y a partir de éstas es otro", por lo que alerta de las repercusiones de los equipos electrónicos que se utilizan para la navegación debido a que la estimulación lumínica de éstos también afecta el sueño.

Por su parte, Sánchez Escandón considera que los trastornos de sueño son un problema multifactorial, donde interviene el estrés laboral, la ineficacia en los servicios de salud, la inequidad social y económica, los malos hábitos como el desvelo voluntario, el exceso de iluminación cuando se navega en redes sociales, el ruido ambiental, una mala dieta, el tabaquismo, el alcoholismo, entre otros, los cuales afectan la calidad de sueño.

Algunas de las recomendaciones de Arana Lechuga para dormir bien resaltan: fijar horarios estables para acostarse y levantarse, y no estimularse con luz al menos una hora antes de dormir.