16 de Marzo de 2026
 

El arte de escribir y otros ensayos / Lic. Osbaldo Ramos Vázquez

 

 

 

Recuerdo muchísimo unas palabras del maestro Jesús Barbosa cuando decía que no hay necesidad de pagar un curso o taller de escritura porque esto se aprende leyendo. Estoy muy de acuerdo con él, pero había otra duda que nos invadía a la mayoría de nosotros sus alumnos historiadores y era el saber cuando ya estábamos listos, es decir, sin temor a publicar. En lo personal pienso que la escritura es liberación, pasión, amor, paz mental y porque no valentía y poder en todos los sentidos. Comencé a comprar libros desde el sexto semestre de la universidad. Mi escritor favorito era Nietzsche, me había atrapado y quería escribir como él, pero eso sería imposible nunca imaginaría poder alcanzar su rigor intelectual. Adoré muchísimo la obra del Anticristo del mismo autor y pensaba ponerme a ese nivel de argumentación. No solo compraba libros de él sino también de género literario, política, ciencias sociales, historia, filosofía existencialista. Todos esos libros los compraba por moda, lo admito, pero si me atrevía a leerlos. Comencé con Nietzsche, pase con Albert Camus, Dostoyevski, Kierkegaard, Kant, Jean Paul Sartre, Schopenhauer y algunos románticos como Lord Bayron y Victor Hugo.

 

Era una lectura por moda y mal interpretada. Admitiré que hizo un efecto muy profundo en mi, me lanzó a la nada, me sentía completamente confundido con la realidad y llegaron a convencerme de que la vida no tenía sentido por más que uno se la buscará. No recuerdo la fecha en que un amigo fue a visitarme a casa y lo invite a que conociera la biblioteca de mi localidad, nos pusimos a buscar y en ese momento en la sección de filosofía encontré mi salvación, mi filósofo de cabecera. Era nada más y nada menos que La historia de la filosofía occidental de Bertrand Russell. Me lleve esos tomos a casa y cuando ví que le dedicaba un capítulo a Nietzsche me lancé a leerlo. No podía creer lo que estaba leyendo, era una crítica a sus obras con una argumentación sólida. Me llamó mucho la atención que Russell concluía con estas palabras: “No me gusta la filosofía de Nietzsche porque incita al poder, al odio y una filosofía de este carácter no es filosofía”.

 

Comencé a comprar más libros de esta gran pluma hasta que encontré “La conquista de la felicidad” de dicho autor. Di un enorme giro en mi forma de ser conmigo mismo y sentí una enorme compasión y piedad por el sufrimiento humano. Algo había cambiado dentro de mí, este libro había ganado una batalla en mi pensamiento.

 

Yo siempre voy a leer, siempre voy a escribir, no me importa que no me lean, no me interesa que siga comprando libros, lo hago por pasión. Me encanta leer a grandes plumas de hace siglos porque estoy solo. Al menos ellos hablan silenciosamente en mi cabeza, puedo conversar con ellos de eso no hay duda. Y si la voy a pasar mal en vida material, es decir, que no viva quizás como un buen contador, arquitecto, ingeniero o un médico, la mayoría de esos oficios son bien pagados, pero el de un escritor pienso que es punto y a parte. No soy conformista, si yo fuera rico compraría dos cosas: tiempo y seguridad. Tiempo para estar con mi familia, amigos, mis libros y mi pluma. Seguridad para tener un espacio solo para mí y un seguro de vida. Yo he sido feliz en estos últimos años con estas simples cosas pero significativas que es la filosofía, el método científico, el arte en todas sus expresiones y las mujeres. Yo voy a ser un escritor, eso lo sé. Yo voy a leer mucho más de lo que alguna vez imaginé. En mi Facebook, subo la descripción de los libros que he concluido. Admiro mucho a Gerardo Herrera Corral, porque fue a él que comencé a hacer esto. Él dice: “Qué leí está semana” y yo lo hago con “Qué acabé de leer”.



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